La fuerza
del destino
que quiere
que nos veamos
y nos amemos
y nos sintamos vivos.
Siento en mi
retina
la fuerza de
tu mirada.
Esa mirada
que me llena de luz y de vida.
Una mirada
rellena
de placeres
necesarios para la vida.
Fuerza irresistible,
allá donde
las palabras
se
convierten en abrazos.
Donde los
besos surgen desesperadamente
y donde el
encuentro de los cuerpos
llama al
placer y el deseo.
Amor donde
lo haya.
Allí estaremos
los dos juntos, de nuevo,
para
encontrarnos con él.

