
Y el tiempo no pasa,
porque la distancia
y los anhelos
se convierten en deseos.
Cuando la vida se oscurece
una nueva llama florece
y los recuerdos,...
y deseos del pasado
se convierten despacio
en nuevos motivos deseados
que son la luz del presente,
dejando atrás el pasado
y mirando a un futuro
sin miedos
y lleno de placeres soñados
entre sabanas de seda
o en un monte habitado
por duendes de la noche
que caminan en solitario
hasta mojarnos a ambos
de jugos del placer deseado.